Irrelephant

Irrelephant

Saviour

      He sobrevivido a tantas cosas que no recuerdo el nombre de la mitad de ellas, pero la vida no deja de sorprenderme. A casi 2000 kilómetros de distancia de donde se encuentra la mitad de mi alma, y aún sigo viva.
     A un día de viaje en coche, o a 3 horas de vuelo a vista de pájaro de la ciudad de los sueños por cumplir, y aún sigo respirando.
     Me cuesta respirar, sí, porque parece que me dejé pulmón y medio en la carrera a por ti, donde eras a la vez la línea de meta y el premio, y ahora sí lo pienso mucho se me acelera hasta el pulso.





Mirar hacia atrás sólo con la cabeza.

Estoy tranquila.

Y quiero ponerte nervioso.








"Cuando un montón de vasos caen a la vez, lo de menos es cómo estén de llenos"

Monsters


   Dicen (gente que a lo mejor entiende de esto más que yo), que los monstruos no viven debajo de la cama. Que viven dentro de nosotros. Y tal vez sea mi monstruo interior el que me hace decir esto, pero yo he comprobado que no es verdad.

    Los monstruos viven en los armarios, entre las sábanas de una cama desecha, entre las 4 paredes de una casa que me ha visto más veces llorar que yo misma, entre las palabras que no se dijeron, y entre las que se dijeron demasiado tarde.

    Viven tras los "yo confío en ti", los "no volveré a hacerlo" y los "lo que quiero es que seas feliz". Y ellos son los más peligrosos, porque nadie sabe que están ahí. Son oscuros, tramposos y taimados, y les gusta ser inesperados y mal recibidos.

















"Tú que vas a saber de monstruos"

Perdón

Sé que debería pedir perdón por muchas cosas, y sí, tal vez haya llegado la hora.

Perdón por tener amigos que sean como familia, pilares fundamentales en mi vida, que a pesar de haberles fallado una y otra vez, siguen al otro lado del teléfono.

Perdón por ser social, y por no pagar mis disgustos con los demás, sino seguir cuidando mis amistades, buscando interacción hasta cuando estoy para el arrastre.

Perdón por renunciar a todo lo que un día significó algo para mí, aún a sabiendas que nadie renunciaría a lo más mínimo por mí.

Perdón por reflejar todo lo que odiáis de vosotros mismos, y todo lo que odiáis del mundo exterior.

Perdón por ser la que está ahí para comerse todos los malos momentos, y a fuerza de la costumbre, si en uno no he estado, no era mi intención.

Perdón por mi mal genio, que acaba por esconder lo bueno que tengo, haciéndolo desaparecer.

Perdón por tener gente constantemente a mi alrededor, y caerles bien, que tal vez os recuerden que en algún momento de vuestras vidas estuvisteis solos y me odiéis por ello.

Perdón por haber cometido un error, o dos, o mil, y haberme dejado la piel en el intento de compensarlos, aún consciente de que no serviría de una mierda, porque los errores tienen sensor de movimiento y te persiguen hasta que te matan.

Se ve que la vida sigue queriendo que pida perdón, así que tal vez queden muchos por pedir. Al loro.

Ego


Harta de ser yo, decidí ser otra persona. Pero no sirvió de nada. 




Llueve, pero que más da. El agua no puede llevarse todo lo acumulado en mis calles. Tras la incapacidad de ser quien quería ser se esconden la inutilidad de todos mis actos y la impotencia de no haber podido llevar ningún sueño a cabo. Jugué al parchís con las ganas de ser diferente, pero no fui capaz de sacar ficha, y todos los demás me llevan una ventaja insalvable.

Pensé que era grande, pero no, sólo un alma pequeña y sucia, que intento limpiar pero sólo parece que se hace más y más pequeña, que cuanto más limpia queda más parece desaparecer. 


No se por qué, pero desde que estás tú, cada vez parezco ir a peor...






"Te dicen que se aprende de los errores. Lo que no te dicen es que cada uno de ellos te perseguirá hasta darte caza y destrozarte."

El precio de un hogar


El precio de un hogar debería ser equivalente a los momentos vividos en él. A los sentimientos que rebosan las paredes.


Esas paredes nos vieron cambiar. Nos vieron llorar de emoción cuando se acercaba la mañana, porque el amor que surgía de las sábanas hacía temblar hasta las paredes de la casa de enfrente. Nos vieron llorar de desesperación cuando anochecía, porque la esperanza que había iluminado el día en algún momento había empezado a apagarse.

Tal vez sea, que tanto daño te hice, o nos hicimos, que no podemos volver a pintar las paredes de otro color. Si los pinceles no encajan en los botes de pintura, o el papel pintado no hace juego con las alfombras. Quién sabe si la culpa fue del color de la encimera, o que tu frigorífico nunca se llevó bien con mi microondas.


Son paredes a las que les gusta llover por dentro cuando por fuera nieva. Cuando hace sol. Cuando las nubes tienen un color que hasta los animales las temen. Con el amor por bandera, y con el amor como un niño pequeño acurrucado en una esquina, escondiéndose de dos ciegos que no son capaces de encontrarlo.


Si las paredes pudieran hablar, nos gritarían. 

Ellas sólo quieren volver a vibrar por una emoción.

"Entonces yo, en vez de bajarte al cielo, te subí a él. Nos quedamos aquí, te dije. Seamos una estrella que se cumple." @elvirasastre


Kafkiando

Bzzzzzzzzz.
Bzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzzz *clonck*
Bzzzzzz *clonck* bzzzzz *clonck* bzzzzzz *clonk* BZZZZZZ!!!! *CLONK!*

Levantar cada mañana encerrada en una habitacion de cristal no es una buena sensación. El proceso es el mismo de siempre. Despertar, alzar el vuelo, y reunir las fuerzas suficientes para comenzar la lucha diaria contra las paredes, viendo la naturaleza florecer detrás. 
Tras horas, o a mí me lo parecen así, de lucha feroz, las bisagras parecen haberse movido un poco... pero no, fue una ilusión. Y mientras los ultimos retazos de sol iluminan la naturaleza virgen de ahí afuera, veo como las fuerzas se diluyen entre mis dedos, dejando un reguero húmedo que no consigo secar.

Tal vez mañana caigan.

Pero las moscas sólo viven de 15 a 25 días. ¿Suerte?









"Ábrete joder, ¡ábrete"!

In bloom



El viento es frío, cambiante, y cuando le llega la inspiración, en sus rachas es capaz de arrasar todo lo que encuentre a su paso. A veces sopla fuerte, con una fuerza increíble, imparable, devastadora. A menudo no sopla, calma rasa, quieto, que no levanta ni un diente de león. Y su inumerable escala de ánimo, desde la fresca brisa de primavera (sin alérgenos) hasta el ardiente bochorno.


Capaz tanto de llevarse todos los problemas con él, como de ir recolectando neuropatías en todos los pueblos colindantes y llevarlas en los bolsillos. Por el mismo motivo, cuando no hace viento quieres que sople, y cuando sopla muy fuerte rezas para que deje de soplar. Porque cuando no está se le echa de menos y cuando desborda, no sabes hacia dónde correr. Y mola estar despeinado por su culpa.



El fuego es inquieto y salvaje, destructivo, y consume lentamente todo lo que posee. Destruye, destroza, rompe y reduce a cenizas. Pero también calienta, después de un duro día de viento, ilumina y abre camino.

El fuego es siervo de la chispa, del enfado, de la ira y la furia contenida durante años, recluido a la fuerza que al ver una cerilla se arroja ella sin pensar. Pero un chaparrón... y ppsshhhhh....





Aire y fuego son una lucha constante por sobrevivir, por la supremacía, por no acabar consumido por el otro.
Pero el viento no se da cuenta de que es él, el que alimenta el fuego.

60 segundos


   No me gustan los borregos. Las únicas ovejas que deberían existir son las que se comen (si no eres vegetariano) y dan lana, y leche, y esas cosas. La gente debería informarse primero, antes de defender una causa perdida, o peor, mal explicada. En el fondo lo siento por ellos, porque sólo son capaces de ver la vida en blanco y negro.
Porque muchas veces nos creemos cosas sólo porque realmente queremos creer que son así. 

    Queremos que el cielo sea azul, y así nos lo creemos. Queremos pensar que son los demás los que hacen las cosas mal, porque no queremos ni que se nos pase por la cabeza que tal vez seamos nosotros los erróneos. Queremos pensar que el ser humano es bueno, que existen los milagros, que hay algo más allá, pero malgastamos los días pensando en tiempos mejores, independientemente si vendrán o si ya han pasado. Deseamos desesperadamente dejar huella en el recuerdo, marcar la diferencia, bajo premisas que no nos terminamos de creer, pero que parecen válidas a la hora de ponerlas en práctica.




60 segundos bastan y sobran para darse cuenta de muchas cosas, qué necesidad de hacerlos más largos ¿no?

Porque en 60 segundos cabe todo. Un adiós, una declaración, el beso más recordado de una vida, una alegría, una muerte, una discusión, una reconciliación. Sólo hay que saber aprovecharlos.

En 60 segundos te da tiempo de perdonarme 60 veces. Que ya sabes que sigo sin diagnosticar.




"Quizás, cuando estemos más lejos que nunca, verás que ninguno de los dos tenía la culpa"

Incluso las estrellas arden

Una estrella. Eso quiero ser.

¿Sabes esas personas, que se mantienen en el recuerdo, aunque sólo las hayas visto pasar? De las que cantan solas por la calle y sonríen sin querer. Personas que, con una sonrisa pueden iluminar una habitación entera sin tal vez darse cuenta. Personas, que salen en conversaciones ajenas tales como "- ¡Hey!, ¿te acuerdas de Fuckencia? - Ostia, Fuckencia, que de tiempo..." y los integrantes de la conversacion esbozan una sonrisa, porque aunque hayan compartido con la susodicha 5 minutos al día, o aunque se limiten a verla de lejos, el resplandor de la luz que emite aún se refleja en su retina. Esas personas, esas, son estrellas.

Ser de esas personas que, aunque no lleven a cabo algo grande en la vida, sí inspiren a otras a hacerlo. 

Brillar. Y la purpurina no vale.

(O un ingeniero. Cuentan las leyendas que los ingenieros arreglan cosas)






"Because even the stars they burn, some even fall to The Earth"

Toc, toc.


Esta vez no voy a dejarme llevar por el caos. ¿Esta es mi prueba? Pues adelante. Échale huevos, destino, y ataca. Diles a tus huestes que ya estoy lista. Hazlo lo mejor que puedas. Déjame sin trabajo, e impídeme el acceso a él. Llena mis fines de semana de cursos sin sentido ni fin, como calles sin salida y sin posibilidad de dar marcha atrás. Siembra el desasosiego en mi corazón cada vez que algo se escape de mi control. Róbame la paciencia, como aquellas veces en las que debí cuidar a los que me rodeaban y no lo hice, y se me fueron. Maltrata mi febril mente con visiones, hasta que no distinga la realidad de la ficción y vuelva a hablarle en voz alta a las paredes. Ciérrame las puertas del cielo. Me da igual. Así, con la boca llena. MEDAIGUAL.

Mi pequeña neurona y yo (eh! esa colleja no venía a cuento!!), vale, mi ENORME neurona y yo nos hemos atrincherado con víveres y munición de sobra. Tengo tantos recursos que no sé ni qué hacer con ellos. Y tengo dos refugios de reserva. Un ángel rubio que no me dejará caer ni aunque me proponga con todas mis fuerzas estrellarme con todo lo que se cruce en mi camino, y mi pequeño monstruito y alegría de vivir, que estará igual, independientemente del tiempo que pase. Estoy lista para pelear.

No soy una buena hija, ni una buena hermana. No fui una buena amiga, y no soy, ni de lejos, una buena estudiante, aunque me sobre la capacidad. No soy, ni seré una buena jugadora de bádminton, por mucho que entrene. No soy una buena compañera de clase (me distraigo demasiado), ni una buena consejera. No sé cocinar, ni coser, ni mantener una casa sin que parezca que acaba de pasar un tornado. Sólo soy una buena dibujante si me dejan a mi aire. No fui una buena novia.  Tal vez ni siquiera sea una buena persona.

Ya es hora de hacer algo a derechas ¿no?













"Toc, toc...
¿Molesto?"

Epifanía

Las palabras se transforman, huyen, se esconden, saben correr, escapar, ocultarse y fastidiar. Sobre todo eso. Y la culpa no la tienen los dueños. Creo que las palabras disfrutan al salir, viven para ello, y saben perfectamente cuando es el momento idóneo para hacer acto de presencia. 
Creo que las complicadas son todas aquellas que llevan mentiras por detrás. Qué nos costará ser sinceros. Para qué decir cosas para quedar bien cuando no las vamos a cumplir. Duele más que te digan un te quiero y que resulte ser de pega a que un matón sin rostro te insulte por tu forma estúpida de atarte los cordones.


 Las palabras tienen alma. Y las hay malvadas. Como el "tenemos que hablar", el "te querré para siempre", el maravilloso "lo haría todo por ti", el temido "nada" que precede a la pregunta de ¿qué te ocurre?. El asqueroso y odiado "a ver si quedamos" y su primo "a ver cuando nos vemos". Odio las palabras que forman el "siempre estaré ahi para ti, pase lo que pase" porque ellas más que ninguna otras son las que más me han fallado. El "me da igual" y el "da igual". El primero por ser la expresión de la indiferencia, y el segundo por ser un paralelismo con la alfombra que levantas para meter todo lo que has barrido. Sí, da igual, pero porque hay tantas cosas que no sé explicarlas, o porque no merece la pena, o porque ya lo he dado por perdido antes de empezar. Y muchas otras, que saben perfectamente que no son verdad, que existen sólo y exclusivamente para que seamos conscientes del poder que tienen, pero que se desinflan con el tiempo, dejando un rastro de azufre difícil de quitar de la alfombra.


Las hay molonas. Maravillas como "Estuve en X y me acordé de tí, así que te traído ESTO". Aunque sea una mierda el regalo. El "hemos venido a recogerte, baja ya que nos vamos", un "estamos orgullosos de ti" por tus padres que son tan sinceros que no les importa llamarte gilipollas si lo eres. "¿juegas conmigo?", "¿te apetece algo de comer?". Y demás locuras varias escupidas (y esculpidas) en un ataque de esquizofrenia paranoide. Son palabras que molan. Pero todas llevan implícitos hechos posteriores, cómo la promesa de que algo bueno pasará. Y realmente pasa. Si esta promesa no se cumple, pasan a ser palabras malvadas. Sí, una rayada.


Duelen, pero no curan. Los que curan son los hechos.

Pero nunca dolerán tanto como el silencio.


















"Lo que importa no es el color de los ojos, es el color de la mirada"


¡BÚ!


¡Hola, pequeña neurona! ¿Me echabas de menos? (nótese el cambio, parte del asco que nos teníamos mutuamente se va diluyendo)

Lo estás haciendo bien, aunque te noto renquear de vez en cuando, cuando un sinfín de imágenes que no deberían estar aquí aparecen de improviso. Las sombras del pasado no se van mientras la bombilla del recuerdo las siga iluminando. Pero va perdiendo fuerza. Aún nos queda un largo camino a las dos, pero lo sabemos, es algo que venía implícito. Elegimos el caos en vez del orden, la locura en vez de la estructura y el placer en lugar de la paciencia. Pero me vale. Me vale con saber que lo intentas, que estás en obras, y que tal vez haya un lugar para las dos, sin ser esclavas una de la otra ni al revés.

Mi pulso guía mis actos, aunque el ruido de la obra no te deje escucharlo. Más rápido al verte, a fuego lento si sé que estás a salvo, y sólo a ti te corresponde decirme cuando parar. O cuando darme libertad, que verás lo que soy capaz de crear a oscuras, con los ojos vendados, con las manos atadas o en contra la pared, nimios obstáculos que no nos van a impedir estallar.









"Romperé los grilletes que forjé, para correr sin rumbo, pero a mi voluntad"

Platón y un ornitorrinco conversan en un bar


Un buen título, sí señor. Si alguien puede escribir un libro en serio con ese nombre, yo puedo escribir algo medio en broma también.

Yo seré el ornitorrinco esta vez, por aquello de estar hecha de trozos aleatorios de otros animales. Tú, gordayflojaasqueros... joer, otra vez... *respira*. TÚ, neurona que me trae por la calle de la amargura, serás Platón. Por aquello de los amores platónicos, no por otra cosa. Me valdría igualmente Nietzche, nihilista sin sentido ni existencia, o Descartes, por las dudas metódicas, o cómo lo llamo yo, preguntar por qué, a todo sistemáticamente. O mejor aún, que no he entendido nada de lo que he dicho.

¿Ves? Otra vez desvariando. Focusín te voy a dar un día, a ver si así...

Bueno, Platón, hoy me has sorprendido. Parece que al final te has dado cuenta de que así no vamos a ninguna parte.  Que tienes que insensibilizar primero. Que los días van a ser igual de largos (o de cortos), y que, si lo que hay alrededor no te gusta, no pasa nada, tienes un montón de habitaciones donde esconderte. La de veces que hemos jugado al escondite por aquel castillo. Mi preferida siempre fue la habitación de "lo que quiero ser". Algún día la dibujaré, pero me asusta la faceta de psicópata que tal vez dejara escapar. Pero era la mejor habitación. Al menos allí lo tenía todo bajo control... Recuerdo cuando... 

¡CÉNTRATECOÑO! ¡así como voy a poner orden a lo que pienso! ....... pffffffffffff.....

Ejem... a lo que iba.  Supongo que así entenderás por qué me prefiero las cosas cuadriculadas... porque luego siempre me tiran más los desórdenes... Pero el abandono no puede seguir siendo mi filosofía de vida cuando se ponen las cosas complicadas. Olvida el "lo siento", el "será que no soy tan especial", el "seguro que la lío" y el "soy inútil para esto". Deja entrar a alguien en una de esas habitaciones, y plantéate darle una copia de la llave, por si algún día no recuerdas cómo volver.










No problemo.
"-¿Quieres una copia?"







Con una y me sobra


Seamos razonables 5 minutos. Sólo 5 minutos, querida neurona, no te pido mucho más. Te daré un descanso el día del examen, esta vez de verdad.

Intenta mirar por esa ventana. ¿Qué ves?
A la gente en sus casas, haciendo la cena, podrás decir. O a un par de niños jugando a la play mientras una madre soltera se hincha de gritar para que hagan el favor de perseguir al conejo que es la sexta vez que se escapa este mes.
O mejor aún, que estás viendo un dragón argénteo escupiendo fuego azul por la ventana del quinto, un Spiderman obeso subiendo por la pared a mitad del 2º y el 3º piso, con un ramo de pensamientos entre los dientes para una Lois Lane recién divorciada. O tal vez me volverás a contar aquella historia de la abeja gigante asesina que una vez planeó destruir el mundo, y que juraste ver destruir el barrio de al lado con ácido sulfúrico.
Pero no. Te lo prometo. No has visto nada de eso, querida, estresada y revolucionada neurona cachodehijadepu... vale, no quería decir eso. Lo siento. Pero céntrate. No hay un tiranosaurio rex viviendo debajo del puente. No tienes una motosierra (la gente como yo no debería tener acceso a ellas) ni superpoderes, ni alas, ni siquiera la labia suficiente para ganar una discusión. Así que controla un poco el cotarro, que para eso sirves. Deja de hacerme retumbar los nudillos contra la pared cuando algo no va como esperabas, y de acelerarme, que desde el bloque de enfrente escuchan mi latir, que como el de marea, parece que está masticando cristales. Y súbete a un medio de transporte sin pensar que es una nave espacial, coge un cuchillo sin creerte Jack el Destripador, y sé capaz de mirar a alguien triste sin pensar que es por culpa tuya. Haznos la vida más fácil a las dos.
Hicimos un trato, yo te daba libertad, tú me dabas control. Y yo he cumplido. Sueñas cuando quieres, piensas cuanto quieres, y mis dedos, los lápices e incluso la cámara están a tu servicio cuando quieres inmortalizar un momento. A cambio sólo te pido moderación. No puedes pretender que te lo ofrezca todo de gratis. Cuando te necesite, cumple con tu deber.


Y no. Ahora mismo no acaba de susurrarte Freddy Mercury "is this just fantasy?", al oído. Aunque estaría bien. En eso sí estamos de acuerdo.

"-Me estoy volviendo autista otra vez por tu culpa... -Tal vez sólo fingiste no serlo"

PD: Y si no es mucho pedir, acuerdaté de que coja un lápiz y un papel siempre que salga de casa, que los mejores dibujos se me ocurren cuando no tengo ni un cristal donde hacer la silueta con un dedo mientras lucho porque no se pierda en mi memoria.

Sin remedio

Porque cuando no queda más sitio donde huir, sólo queda esconderse.
Lo llaman incompetencia emocional. Yo lo llamo gilipollez. Suprema, supina e irreversible.




 






"Saber me gustaría, cuando se supone que una persona empieza a comportarse como un adulto"